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domingo, 11 de marzo de 2012

SALMO 11

Entre cristianos, a menudo nos decimos "que sea lo que Dios quiera", "si Dios quiere", "si es su voluntad",....
La vida del Rey David no fue fácil. Le salían enemigos como a un payés la mala hierba. En su juventud se dedicaba al pastoreo de ovejas. Siendo un muchacho, ya se enfrentaba a leones, osos y otras fieras que amenazaban a su rebaño (1 Samuel 17:34-37). El gigante Goliath se rió de él, cuando David aceptó el desafío. David lo mató y no se conformó con ello, después fue a por los diez miles (1 Samuel 18:7) y también les venció.
Su éxito estaba en la fe en Dios. Cualquier persona que la tenga, puede obtener victorias inmensas en su vida. Dios es Todopoderoso, y obrando en su voluntad, se puede conseguir lo inimaginable. Ahora bien, andando así, también recibes golpes por los errores cometidos. La vida de David, es luz para que veamos lo bueno y lo malo en nuestro andar diario. David ya sabía que iba a vencer estando con Dios, pero para ello, tenía que presentarse en el campo de batalla, luchar y vencer.
Hay cristianos que se postran de rodillas, pero se esconden del lugar de la batalla. Alegan ser pacíficos, pero acaban siendo derrotados. El "heme aquí Señor, yo iré" es lo que Dios espera de nosotros.
El Salmo 11 es un cántico de David que expresa su sentir en Dios, pero también explica que para ello, obra en consecuencia. No se está quieto esperando que Dios lo haga todo, sino que obra consecuentemente.
Igual que David, yo he probado ambas cosas. Igual que David, me han llovido bendiciones y calamidades. Mejor no probar nunca nada malo, es la manera de vivir en paz, pero a veces esto no depende de nosotros. Cuando depende de un enemigo, la situación se complica. Es mejor poner las cosas en manos de la Justicia.
Prudencia, paz y amor para todos.


1. Génesis 22:1:
 Aconteció después de estas cosas, que probó Dios a Abraham, y le dijo: Abraham. Y él respondió: HEME AQUÍ


2. Génesis 22:7: Entonces habló Isaac a Abraham su padre, y dijo: Padre mío. Y él respondió: HEME AQUÍ, mi hijo. Y él dijo: He aquí el fuego y la leña; mas ¿dónde está el cordero para el holocausto? 


3. Génesis 22:11: Entonces el ángel de Jehová le dio voces desde el cielo, y dijo: Abraham, Abraham. Y él respondió: HEME AQUÍ


4. Génesis 27:1: Aconteció que cuando Isaac envejeció, y sus ojos se oscurecieron quedando sin vista, llamó a Esaú su hijo mayor, y le dijo: Hijo mío. Y él respondió: HEME AQUÍ


5. Génesis 27:18: Entonces éste fue a su padre y dijo: Padre mío. E Isaac respondió:HEME AQUÍ; ¿quién eres, hijo mío? 


6. Génesis 31:11: Y me dijo el ángel de Dios en sueños: Jacob. Y yo dije: HEME AQUÍ.


7. Génesis 37:13: Y dijo Israel a José: Tus hermanos apacientan las ovejas en Siquem: ven, y te enviaré a ellos. Y él respondió: HEME AQUÍ


8. Génesis 46:2: Y habló Dios a Israel en visiones de noche, y dijo: Jacob, Jacob. Y él respondió: HEME AQUÍ


9. Éxodo 3:4: Viendo Jehová que él iba a ver, lo llamó Dios de en medio de la zarza, y dijo: ¡Moisés, Moisés! Y él respondió: HEME AQUÍ


10. 1 Samuel 3:4: Jehová llamó a Samuel; y él respondió: HEME AQUÍ


11. 1 Samuel 3:5: Y corriendo luego a Elí, dijo: HEME AQUÍ, ¿Para qué me llamaste? Y Elí le dijo: Yo no he llamado; vuelve y acuéstate. Y él se volvió y se acostó. 


12. 1 Samuel 3:6: Y Jehová volvió a llamar otra vez a Samuel. Y levantándose Samuel, vino a Elí y dijo: HEME AQUÍ; ¿para qué me has llamado? Y él dijo: Hijo mío, yo no he llamado; vuelve y acuéstate. 


13. 1 Samuel 3:8: Jehová, pues, llamó la tercera vez a Samuel. Y él se levantó y vino a Elí, y dijo: HEME AQUÍ; ¿para qué me has llamado? Entonces entendió Elí que Jehová llamaba al joven. 


14. 1 Samuel 3:16: Llamando, pues, Elí a Samuel, le dijo: Hijo mío, Samuel. Y él respondió: HEME AQUÍ


15. 1 Samuel 22:12: Y Saúl le dijo: Oye ahora, hijo de Ahitob. Y él dijo: HEME AQUÍ, señor mío. 


16. 2 Samuel 1:7: Y mirando él hacia atrás, me vio y me llamó; y yo dije: HEME AQUÍ


17. Job 33:6: HEME AQUÍ a mí en lugar de Dios, conforme a tu dicho;
De barro fui yo también formado. 


18. Isaías 6:8: Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: HEME AQUÍ, envíame a mí. 


19. Isaías 58:9: Entonces invocarás, y te oirá Jehová; clamarás, y dirá él: HEME AQUÍ. Si quitares de en medio de ti el yugo, el dedo amenazador, y el hablar vanidad; 


20. Isaías 65:1: Fui buscado por los que no preguntaban por mí; fui hallado por los que no me buscaban. Dije a gente que no invocaba mi nombre: HEME AQUÍHEME AQUÍ


21. Ezequiel 30:22: Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: HEME AQUÍ contra Faraón rey de Egipto, y quebraré sus brazos, el fuerte y el fracturado, y haré que la espada se le caiga de la mano. 


22. Nahum 2:13: HEME AQUÍ contra ti, dice Jehová de los ejércitos. Encenderé y reduciré a humo tus carros, y espada devorará tus leoncillos; y cortaré de la tierra tu robo, y nunca más se oirá la voz de tus mensajeros. 


23. Nahum 3:5: HEME AQUÍ contra ti, dice Jehová de los ejércitos, y descubriré tus faldas en tu rostro, y mostraré a las naciones tu desnudez, y a los reinos tu vergüenza. 


24. Hechos 9:10: Había entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor dijo en visión: Ananías. Y él respondió: HEME AQUÍ, Señor. 

CONSECUENCIAS:

Todos estos desórdenes sociales que salen, ya sean nacionales e internacionales, son pruebas de Dios.

En el versículo 2, los malos, sin explicación alguna, acechan al justo. El salmista describe las acciones de los malos con arcos y saetas para lanzarlas en oculto. Ahora esto parece estar pasado de moda, pero Satanás sigue usando su astucia y maldad para afligirnos de mil maneras (salud, familia, estudios, trabajo, amistades, accidentes, fraudes,.... las decepciones llueven como flechas en una batalla). A veces parece llegar la situación a superar los límites posibles en la persona. Las víctimas, dice David son los de recto corazón. Porque cuando son entre ellos, los malos, no vale la pena aclarar las cosas. Ellos han aceptado este estilo de vida, pero no así los justos.
Continúa diciendo: "Si son destruidos los fundamentos, ¿qué puede hacer el justo?"
Y ahora es cuando Dios interviene. Está en el Cielo, en su santo Templo contemplándolo todo y probándonos a unos y otros. Al malo y al que ama violencia, lo repudia su alma. Sobre los malos hará llover calamidades; fuego, azufre y viento abrasador serán la porción de su copa.
Un momento, esto parece que no es así siempre. A veces parece ser que al malo le van bien las cosas. Pues no, solo es en apariencia. Dios contempla la existencia del ser humano de manera eterna. El castigo que no reciba en esta vida, se le pasará cuentas en la otra. Además, al malo le hace ver visiones, sueños y perturbaciones en forma de presagios para que se arrepienta. Si el malo endurece el corazón, se hace el loco y sigue con las suyas, que sepa que sus calamidades ya se están preparando para cuando vaya a la otra vida. Allí será consciente de todo y no podrá hacerse el loco o desentendido. Sus chapuzas psíquicas habrán acabado para siempre. El auto-engaño morirá.
Termina concluyendo que Dios es justo y ama la justicia, el hombre recto verá su rostro. En el Nuevo Testamento a los justos les dice que serán llamados Hijos de Dios.